¿Por qué crujen las articulaciones?
Al levantarnos de una silla, estirar los brazos o subir unas escaleras es habitual escuchar pequeños chasquidos en las rodillas, los hombros, los dedos o el cuello. Aunque estos sonidos pueden resultar llamativos, en la mayoría de los casos forman parte del funcionamiento normal de las articulaciones y no indican que exista una lesión.
Uno de los motivos más frecuentes es el movimiento de pequeñas burbujas de gas presentes en el líquido sinovial, encargado de lubricar las articulaciones. Los chasquidos también pueden producirse cuando un tendón o un ligamento se desplaza ligeramente sobre un hueso al realizar determinados movimientos. Por eso pueden aparecer después de permanecer mucho tiempo en la misma postura.
También existe la creencia de que hacer crujir los dedos provoca artritis. Sin embargo, las investigaciones disponibles no han demostrado que este hábito sea una causa directa de la enfermedad. Aun así, nunca se debe forzar una articulación ni realizar movimientos bruscos para conseguir que suene, especialmente si aparece dolor.
El sonido merece más atención cuando va acompañado de dolor, inflamación, rigidez prolongada, calor, pérdida de movilidad o sensación de que la articulación se bloquea o falla. También conviene consultar con un profesional si el crujido aparece después de una caída, un golpe o una lesión deportiva.
En definitiva, una articulación que suena pero se mueve con normalidad y no duele generalmente no es motivo de preocupación. Más que fijarnos únicamente en el ruido, debemos prestar atención a las sensaciones que lo acompañan y a cualquier cambio que afecte a nuestros movimientos cotidianos.



